18.2.10

S.O.S.

Quien habla es Juana, esposa de un ejidatario, se le percibe con un brillo en los ojos mientras comenta que está muy agradecida porque hace más de diez años un grupo de jóvenes de las primeras generaciones de la Universidad La Salle Cancún acudieron a la Delegación de Alfredo Vladimir Bonfil y le apoyaron para aprender a leer y a escribir, dos herramientas que le permitieron obtener grandes satisfacciones en su vida; así como esos universitarios, generación tras generación esta Casa de Estudios ha promovido a muchos jóvenes en esta importante función social, fomentando la colaboración y solidaridad con la Comunidad a través de proyectos y programas encabezados por los Lic. María Eugenia Hernández y Eduardo del Río, entre otros.

Sus palabras me hicieron recordar cuando me enteré de que debía prestar el Servicio Social, pensé en diversas posibilidades, una labor que generara un beneficio social y no solo el cumplimiento de un requisito para la obtención de mi título, fue así como en el año 2002 decidí acercarme al Lic. Rafael Mendiburu, entonces encargado del área de Servicio Social de la llamada ULSA, y me incorporé a ese proyecto anual de Alfabetización sabatina en la escuela Emiliano Zapata de Bonfil.

… Y también recuerdo a la Señora Ángeles, la alumna más aplicada de nuestro grupo, quien estaba en el Domo Deportivo de Bonfil, y fue gratificante ver como se acordó de nosotros, sus maestros; por eso ahora, en el 2010 me doy cuenta de la trascendencia de la labor que realizamos Giovanna Palacios, Edgar Gastelum, Rolando Pérez, Edgar Ramírez y otros compañeros del equipo, quienes disfrutábamos de esa tarea educativa, trabajo social y apoyo voluntario dirigido a quienes más lo necesitan.

Pero no en todos los casos el Servicio Social es tan productivo y genera los resultados esperados, por lo que es necesario revalorarlo ya que prácticamente se ha convertido en un requisito más para las titulaciones, realizándose funciones administrativas que no son trascendentes para la Sociedad, incluso hay quienes con una firma pretenden evadirse de su cumplimiento.

Los mexicanos debemos recuperar la Vocación de Servir, como ciudadanos nos corresponde parte de la transformación del País, el Servicio Social y el Servicio Militar Nacional son oportunidades para contribuir con esta misión; ademas de escribir a los jovenes hoy me dirijo a los funcionarios y servidores públicos para aprovechar a todas las manos y mentes capaces para hacer trabajo por la Comunidad. Las instituciones gubernamentales y académicas deben exigir y vigilar el cumplimiento de dicho Servicio Social.

Regresando con mi historia, ojalá que en el futuro muchas personas como Juana y Ángeles, puedan seguir comentando que sí hubo alguien para apoyarlos, que haya continuidad en ese trabajo lasallista cuya simiente ha empezado a germinar; que se multiplique el trabajo social en Cancún, hay varias Organizaciones No Gubernamentales que tienen sus puertas abiertas al voluntariado, todo ello fortalecerá a nuestras Instituciones y ayudará a valorar la aportación de la Juventud a la Sociedad.

Mi reconocimiento a las Autoridades Lasallistas y a quienes mediante el Programa de Alfabetización de Adultos, coordinado por el Instituto Nacional de Educación de los Adultos y la Universidad La Salle Cancún, a lo largo de varias generaciones han hecho posible el sueño de muchos, el de saber que donde comienza la ALFA empieza la superación y el éxito.

“NO ES SABIO EL QUE BUSCA ENSEÑAR, SINO EL QUE QUIERE
APRENDER”. CONFUCIO.

Jéssica Chávez García. Licenciatura en Derecho, Generación 1999-2004
Agradeceré comentarios al correo: jeka_3@hotmail.com
 

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